CARLES GAIG UN REFERENTE EN LA CIUDAD DE BARCELONA

Carles Gaig es el propietario de un excelente Restaurante que lleva su nombre, en el centro de Barcelona y merecedor de 1 estrella Michelin. Gaig ha sido, y sigue siendo, un referente en el mundo de la cocina de alto nivel, con una fuerte tradición familiar que se remonta a 150 años. Fue uno de los primeros en contar con una estrella Michelín ya en el año 1993.

Me hacía ilusión probarlo por ser uno de los restaurantes que forma parte de la historia de Barcelona y la verdad es que no me defraudó. En su cocina no encuentras grandes artificios culinarios tan “en vogue” hoy en día, sino que se centra en reproducir los platos más tradicionales con un toque de innovación. Una de sus frases más celebres es “más de 3 elementos en un plato son multitud” .

Gaig siente auténtica obsesión por lograr el producto más fresco, por esto se desplaza cada día al Mercado de la Boqueria, donde supervisa personalmente la calidad de los alimentos que lleva a su cocina.

En mi caso elegí el “Menu Tradicional” porque contenía algunos de los platos que le han hecho famoso mundialmente y que además son un homenaje a la cocina catalana, como sus famosos Canelones son crema de trufa. Esta es una receta que ya proviene de su madre y de su bisabuela, pero llevado al punto máximo de exquisitez. Lo mismo ocurre con la pularda en salsa o la super famosa crema catalana de Gaig.

 

Gambas de Palamós con ensalada y espinacas

 

El canelón de Gaig con crema de trufa

 

Judias ganxet con vieira i ceps

 

Merluza en suquet

 

Pequeña pularda a la catalana

 

Su versión de crema catalana con toffee y limón

 

Pan con chocolate, aceite y sal

 

Supongo que todos coincidiréis conmigo en que este Menú forma parte de nuestra historia y que evoca en nuestro paladar y nuestra mente los platos más emblemáticos de nuestra vida. ¡Todo un acierto!

En cuanto a la Sala, ésta es dirigida por su esposa Fina. Se trata de un local muy elegante, tranquilo, con mesas grandes y muy espaciosas. Quizás el único “pero” que le pondría a este Restaurante es la excesiva seriedad y distancia de los camareros; creo que el ser un restaurante de alta cocina no debe estar reñido con esbozar una sonrisa a tus clientes o con resultar mucho más cercanos. Sinceramente pienso que ganarían un punto, al final el cliente quiere que se le atienda correctamente, pero agradece una cierta empatía por la otra parte.

 

 

Para terminar quería introducir la frase con la que el mismo Gaig se define y que la encuentro preciosa:

“Siempre mirando adelante, sin dejar de mirar atrás”

 

El gusto es mío.

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